Manipulador de alimentos aplicando control de fechas y cadena de frío según la Ley 1/2025

Manipulación de Alimentos y Sostenibilidad: qué debe hacer el manipulador para reducir el desperdicio (Ley 1/2025)

La sostenibilidad alimentaria dejó de ser un discurso el 2 de abril de 2025. Ese día se publicó en el BOE la Ley 1/2025, de 1 de abril, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario, y con ella la reducción del desperdicio pasó de “buena voluntad” a marco legal con régimen sancionador.

Ahora bien, seamos precisos: la ley obliga a la empresa, no directamente al trabajador. El plan de prevención, la donación de excedentes o la entrega de sobras son obligaciones del operador alimentario. Pero quien las convierte en realidad -o quien las incumple sin darse cuenta- eres tú, el manipulador, en cada turno de cocina.

Este artículo no va de tendencias de sostenibilidad. Va de qué haces tú con las manos para que tu establecimiento cumpla la Ley 1/2025 sin tirar comida que aún vale.

Del papel a la cocina: qué te obliga (y qué no) la Ley 1/2025

La Ley 1/2025 impone a los agentes de la cadena alimentaria una jerarquía de prioridades (art. 5): primero prevenir, después donar para consumo humano, luego destinar a alimentación animal, después a subproductos y, solo en última instancia, al reciclaje o compostaje. Esa jerarquía la aplica la empresa. Tú la ejecutas cada vez que decides qué se aprovecha y qué se descarta.

Las obligaciones vinculantes de tu empresa son concretas:

  • Disponer de un plan de prevención del desperdicio (art. 6.4). Quedan exentas microempresas y establecimientos con superficie igual o inferior a 1.300 m².
  • Promover acuerdos de donación de excedentes aptos (arts. 6 y 7).
  • Si es hostelería, facilitar al cliente llevarse lo no consumido (art. 8).

La formación del personal en prevención del desperdicio aparece como buena práctica dentro del Capítulo III (arts. 12 y 13), no como un curso obligatorio independiente. Es decir: la ley no te exige un título específico de “desperdicio alimentario”, pero sí espera que sepas aplicar estas medidas. Ese matiz lo desarrollamos en detalle en nuestro análisis de las obligaciones de empresa que impone la Ley 1/2025 y en la explicación sobre la formación necesaria para cumplir la Ley 1/2025.

A partir de aquí, lo práctico.

Control de fechas: FIFO, FEFO y la diferencia entre caducidad y consumo preferente

El desperdicio más tonto es el que se tira porque nadie miró la etiqueta a tiempo. Dos reglas operativas:

  • FIFO (First In, First Out): lo primero que entra es lo primero que sale.
  • FEFO (First Expired, First Out): sale antes lo que caduca antes, aunque haya entrado después.

En un almacén con rotación real, FEFO manda sobre FIFO. Coloca delante lo que vence antes y fuérzate a usarlo primero.

Y ojo con la etiqueta, porque aquí se tira comida perfectamente segura por desconocimiento. El Reglamento (UE) 1169/2011 distingue dos cosas que no son lo mismo:

  • Fecha de caducidad (“consumir antes de…”): a partir de ahí el alimento no es seguro. Se retira. Sin discusión.
  • Fecha de consumo preferente (“consumir preferentemente antes de…”): pasada esa fecha el alimento pierde cualidades, pero puede seguir siendo apto. No se tira automáticamente.

Confundir ambas fechas es una de las causas de desperdicio que la propia Ley 1/2025 señala en su artículo 14, sobre racionalización de las fechas de consumo preferente. Saber leer una etiqueta es, literalmente, reducir desperdicio.

Cadena de frío y temperaturas: las mermas que empiezan en la nevera

Buena parte del alimento que acaba en la basura no se estropea por viejo, sino por mal conservado. Una rotura de frío convierte producto vendible en residuo.

El Reglamento (CE) 852/2004, en su Anexo II, te obliga a mantener la cadena de frío y a evitar temperaturas que favorezcan la proliferación microbiana. Traducido a tu turno:

  • Recepción: comprueba la temperatura del producto refrigerado y congelado antes de firmar el albarán. Lo que llega caliente, llega ya perdido.
  • Almacenamiento: nada de dejar cajas en la zona de paso “un momento”. Ese “momento” es la merma de mañana.
  • Descongelación planificada: descongela en refrigeración lo que vas a usar, no más. Descongelar de golpe y no gastar es tirar dos veces.

Cada grado de más y cada minuto fuera de frío es producto que tendrás que descartar. La conservación correcta es prevención del desperdicio.

Aprovechamiento seguro de excedentes: qué puedes reutilizar y qué no

Reducir desperdicio no es reutilizar cualquier cosa. Es reutilizar lo que sigue siendo seguro. La jerarquía del art. 5 prioriza el consumo humano, pero siempre sin comprometer la seguridad alimentaria.

Criterios prácticos:

  • Excedente que no ha salido a sala ni ha roto cadena de frío: candidato a reaprovechamiento o donación.
  • Producto que ha estado a temperatura ambiente fuera de los tiempos seguros: no se reutiliza. Descártalo.
  • Sobras del plato del cliente: nunca vuelven a cocina para reservicio.

Cuando el excedente es apto y tu empresa tiene convenio de donación (arts. 6 y 7), tu trabajo es segregarlo bien y conservarlo en condiciones hasta la recogida. Un excedente donable mal conservado deja de ser donable. Ahí el manipulador es la última línea de defensa.

Sobras del cliente: tu papel cuando el local entrega la comida no consumida

En hostelería, el art. 8 de la Ley 1/2025 obliga al establecimiento a facilitar que el cliente se lleve lo que no ha consumido, sin coste adicional, salvo en buffet libre. Debe informarse de forma visible, preferentemente en la carta o el menú.

Lo que te toca a ti:

  • Envase apto para uso alimentario, reutilizable o fácilmente reciclable. Para el plástico de un solo uso rigen las reglas de cobro del Título V de la Ley 7/2022 y el art. 18 del Real Decreto 1021/2022.
  • Manipulación higiénica al preparar el “para llevar”: manos limpias, envase limpio, sin contacto con superficies sucias.
  • No mezclar sobras del plato con producto de cocina.

Ofrecer las sobras bien no es solo cumplir el art. 8. Es cerrar el ciclo: comida que iba a la basura acaba aprovechada, con seguridad.

Registro de mermas: lo que anotas tú alimenta el Plan de Prevención

El Plan de Prevención (art. 6.4) lo diseña la empresa, pero se nutre de datos que salen de la cocina. Y esos datos los generas tú.

Anota, con el detalle que te pidan:

  • Qué se ha tirado (producto y cantidad aproximada).
  • Por qué (caducado, mal conservado, sobreproducción, error de pedido).
  • Cuándo.

Ese registro no es burocracia inútil. Es lo que permite ver dónde se escapa el dinero: si cada semana tiras el mismo producto por lo mismo, el problema es de compra o de proceso, no de mala suerte. Sin registro, el Plan de Prevención es papel mojado. Con registro, es una herramienta que reduce mermas de verdad.

Errores de cocina que disparan el desperdicio

Los clásicos que verás (y que cuestan dinero):

  • Sobreproducción “por si acaso”: cocinar de más sin demanda real. Ajusta a servicio previsto.
  • Mal etiquetado interno: elaboraciones sin fecha en cámara. Si no sabes cuándo se hizo, acaba en la basura.
  • Descongelaciones sin plan: sacar más de lo que se va a usar.
  • Raciones mal dimensionadas: platos que vuelven medio llenos. El art. 13 de la ley menciona la flexibilización de raciones como buena práctica; en la práctica, es dinero que no tiras.
  • Ignorar el FEFO: gastar lo nuevo y dejar caducar lo viejo al fondo de la cámara.

Ninguno de estos errores necesita tecnología para corregirse. Necesitan criterio y hábito. Justo lo que da la formación.

Formación: dónde encaja esto en tu carnet de manipulador

La Ley 1/2025 no exige un curso separado de desperdicio alimentario. Lo que exige, vía normativa de higiene –Real Decreto 109/2010, Reglamento (CE) 852/2004 y Reglamento (UE) 2021/382– es que estés formado en manipulación higiénica, y la prevención del desperdicio es hoy parte de esa formación.

Por eso tiene más sentido integrarlo en tu formación de manipulador que buscar un título aparte. Nuestro manual del curso de manipulador de alimentos incorpora las prácticas de control de fechas, cadena de frío, aprovechamiento seguro y registro de mermas que acabas de leer, alineadas con la Ley 1/2025.

Cuando lo tengas claro, lo demuestras superando el examen de manipulador de alimentos multisectorial de alto riesgo y obtienes tu certificado, con validez ante la Inspección Oficial de Sanidad en toda España.

Reducir desperdicio no es un extra de sostenibilidad. Es hacer bien tu trabajo: conservar, rotar, aprovechar y registrar. Lo que ahorra comida ahorra dinero, y lo que ahorra dinero cumple la ley.

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Sobre el autor: Vicente Rueda

Licenciado en Veterinaria por la Universidad de Córdoba, España. Experto en Seguridad Alimentaria gracias a la Universidad de San Pablo CEU (Máster Universitario en Seguridad y Calidad Alimentaria) y Veterinario Oficial autorizado por la Food Standards Agency en la Universidad de Bristol (Reino Unido) Experiencia de más de 7 años como Veterinario Oficial para "Food Standard Agency" y "Local Authorities", trabajando del lado de la administración británica, haciendo inspecciones y auditorías en industrias alimentarias y en Puestos de Inspección Fronterizos, a través de Eville & Jones Ltd. y ARO Company Ltd. Actualmente, en España, trabaja en varios proyectos de consultoría para empresas del sector alimentario y formación de manipuladores de alimentos tanto presencial, a distancia y online. Perfil profesional completo de Vicente Rueda

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